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¿Has sentido la libertad de cabalgar por la orilla del mar en Menorca?

Caballos de raza menorquina esbeltos y elegantes, nobles y dóciles, para pasear o como protagonistas de las fiestas de la isla. En Menorca el caballo es cultura.

¿Qué se siente? Serenidad y libertad. Sólo se escucha el arrullo de la olas y los pasos del caballo en el agua. El sol se refleja en el mar y los niños cogen con fuerza las riendas. Nadie habla.

La excursión ha sido mágica. Nunca habíamos montado a caballo aunque nuestros hijos nos lo habían pedido en varias ocasiones. No sé, nos daba respeto subirlos a esos animales tan grandes.

¿Ingleses, españoles o africanos?

El caballo de raza menorquina es de color negro, estilizado y enérgico. Sobre su origen hay diferentes versiones. Dicen que es un cruce entre el caballo español y el pura sangre inglés que se produjo durante la dominación británica de la isla en el siglo XVIII. Otros dicen que es de origen bereber. En 1988 se reconoce la pura raza menorquina de estos caballos.

Nos han explicado que los animales que montaremos hoy son de esta raza. Muy tranquilos y bonitos. Los niños han elegido los suyos y enseguida han entendido las indicaciones de los monitores.

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Trotando por los caminos entre paredes secas

Hemos comenzado la excursión por el Camí de Cavalls, un sendero que recorre el litoral de la isla. El campo está precioso, lleno de colores. Encima del caballo hay otra perspectiva y el olor de las flores y el sonido de los cascos nos acompañan entre paredes secas y rocas.

Los niños se van animando. Al principio estaban un poco rígidos pero la experiencia les está gustando tanto que han empezado a comentar lo que ven y a preguntar a los monitores sobre las rutas ecuestres que hay en Menorca.

Rutas ecuestres para todos los gustos

La respuesta les sorprende: “Puedes recorrer toda la isla a caballo. Darle la vuelta completa a través del Camí de Cavalls, aventurarte por todos los caminos rurales que tenemos en Menorca, pasar por bosques y llegar a las playas”.

El mayor de mis hijos abre los ojos asombrado: “¿Iremos a la playa con el caballo? ¿Y podremos entrar en el mar con ellos?”.

“Sí. Al final de este camino seguiremos hacia el sur y llegaremos al mar. Pero hoy lo haremos porque estamos en febrero. De mayo a octubre no se pueden llevar los animales a las playas para no molestar a las personas que están nadando y tomando el sol”.

“Genial”. Está emocionado y aprieta el paso para llegar antes. El caballo le obedece al instante y todos hemos comenzado a trotar. Ahora el camino es ancho y ya se nota el olor a sal.

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A caballo jugando con el mar

Todos hemos parado. La primera impresión al ver el mar es inolvidable. Allá vamos. Los niños se querían adelantar pero los monitores, que están en todo momento pendientes de ellos, les han explicado que este es un momento que hay que disfrutar sin prisas.

No hemos bajado del caballo. Con ellos hemos recorrido la orilla del mar, azul y transparente. La playa estaba desierta, era toda para nosotros. Dejábamos las huellas atrás que el agua borraba poco a poco. Silencio, libertad, paz, …. no sé cuál es la palabra que mejor definiría este rato que hemos pasado. Memorable.

Los caballos están siendo unos compañeros de viaje excelentes. Sus suaves movimientos, armoniosos, siempre concentrados en el camino, hacen que te dejes llevar con confianza.

Volvemos al punto de partida y aprovechamos para preguntar a los monitores sobre estos caballos tan dóciles. Nos dicen que son unos animales muy adecuados para la doma, son muy inteligentes y aprenden rápido.

A dos patas bailando en la plaza

Además, son los protagonistas de las fiestas patronales de todos los pueblos de Menorca. Salen a la plazas montados por jinetes y, al ritmo de la música, se alzan sobre sus dos patas traseras mientras los asistentes a las fiestas los jalean y aplauden.

Sí, ya veo las miradas de mis hijos …. y de mi marido. Sí, volveremos a Menorca para conocer las fiestas y ver a los caballos en acción. Prometido. ¿Y tú? ¿Has vivido la experiencia de montar a caballo por los caminos de la isla? ¿Has cabalgado a la orilla del mar? Ha sido fantástico. Repetiremos.