ARTE:

Menorca ha sido musa de artistas durante siglos. Su belleza natural y el color especial que le otorga su luz a las cosas, se ha convertido en una inagotable fuente de inspiración para pintores de todos los tiempos, que han plasmado sus paisajes en sus lienzos en innumerables ocasiones. El amor y admiración por esta isla han sido confesados en los numerosos versos escritos por los poetas y su magia ha provocado las mejores composiciones en los músicos de todas las épocas.

Históricamente, las artes plásticas en Menorca han sido condicionadas y han ido evolucionando en función a los elementos externos de cada época. Hasta llegar a nuestros días, los artistas menorquines han sido influenciados a lo largo del tiempo por artesanos y artistas catalanes y valencianos, navegantes y comerciantes en contacto con el renacimiento italiano o por los conquistadores ingleses. Todos han coincidido en exaltar la fuerza expresiva de los elementos naturales de la isla, desde que en el siglo XVIII el retratista Giuseppe Chiesa reproducía con fidelidad la realidad de la época. En los diferentes museos de la isla podemos encontrarnos, entre muchos otros, con artistas como Pascual Calbó, Francesc Hernandez Monjo hasta la obra más reciente de los pintores Torrent o Vives Llull.

La belleza de la isla ha sugerido a grandes escritores como Josep Pla en sus viajes a Menorca, así como a un gran número de poetas menorquines de los que podemos destacar, entre una infinidad de artistas, los poemas de Ruiz y Pablo o Gumersind Riera.

La música tradicional ha ocupado, desde siempre, un lugar destacado en la sociedad menorquina. Sus referencias a las costumbres populares y al paisaje de la isla, podemos aún apreciarlas en los músicos actuales que han sabido adaptar tan rica tradición musical a su repertorio.

ARTESANÍA:

La artesanía en Menorca sigue más viva que nunca. Tradicionalmente, los artesanos de la isla han sabido transmitir sus habilidades e inspirar con su arte, el gusto por lo tradicional, a los nuevos creadores.

La relevancia que tiene este sector en la isla se manifiesta en la Feria de Artesanía de Menorca, donde se dan cita las manos que mejor saben transformar la materia prima en belleza. Tanta diversidad artesanal se manifiesta en los maestros que trabajan la madera para elaborar utensilios del campo, que destacan por su dominio en la construcción de las tradicionales barreras menorquinas tan comunes en el paisaje rural de la isla.

Algunos artesanos, tales como los ceramistas y los joyeros, aportan su sello de autor incorporando nuevas técnicas y materiales a las piezas tradicionales. La creatividad y el oficio también se reflejan en el sector del calzado, que combina la moda de vanguardia con la tradición artesanal, de siempre, en sus diseños. Mención especial merecen las abarcas; popular calzado de origen campesino que están trabajadas en cuero y con suela de neumático. Todavía hoy podemos encontrarnos con algún artesano que las fabrica a medida.

Los maestros en la elaboración del internacionalmente conocido queso menorquín, siguen el proceso de elaboración y de maduración transmitido de padres a hijos. Así como los licoreros que, sin perder su esencia artesanal, elaboran deliciosos licores de frutas y de hierbas.

La calma y el ritmo de vida tranquilo de la isla acompañan y a menudo inspiran a los diferentes artesanos menorquines. Podremos encontrarnos con infinitas muestras de su arte en sus propios talleres, en las tiendas de la isla y en los numerosos puestos que se instalan en los mercados al aire libre.