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En 1993 Menorca fue declarada Reserva de Biosfera por la Unesco. Una distinción que reconoce la armonía con la que han convivido, al largo de los tiempos, los menorquines y su entorno natural. Su núcleo es el parque natural de l’Albufera d’es Grau.

Menorca alberga los últimos parajes naturales mejor conservados del Mediterráneo. La isla es un rincón medioambiental único, debido a que los menorquines han sabido mantener, desde siempre, un armónico equilibrio con su entorno natural.

La isla alberga un parque natural, cinco Reservas naturales, una reserva marina y diecinueve zonas de ANEI (Áreas Naturales de especial interés).

La reserva de la biosfera está formada por tres zonas.

Su núcleo es el Parque Natural de l’Albufera de Es Grau, la isla d’en Colom y el Cabo de Favaritx y su zona de influéncia.

La segunda zona es denominada de amortiguación y está formada por las Áreas Naturales de Especial Interés, que comprenden aproximadamente un 40% del territorio de Menorca. Estas zonas naturales son las siguientes: Costa norte de Ciutadella, La Vall, De ets Alocs a Fornells, La Mola y s’Albufera de Fornells, Bellavista, De Addaia a s’Albufera, S’Albufera des Grau, De s’Albufera a la Mola, Cala Sant Esteve – Caló d’en Rafalet, De Biniparratx a Llucalari, Son Bou y Barranco de sa Vall, De Binigaus a cala Mitjana, Costa sur de Ciutadella, Son Olivares Camí de Baix (Degollador), Santa Àgueda – s’Enclusa, El Toro y Penyes d’Egipte.

La tercera zona restante es llamada de transición y abarca el resto del territorio de la isla.

PARQUE NATURAL ALBUFERA DE ES GRAU

El Parque Natural de la Albufera de Es Grau es la zona húmeda de mayor interés de Menorca. Se trata de una laguna de aguas libres de 67,7 Ha, núcleo de la Reserva de la biosfera, que está separada del mar por una barrera de arena. Sus características hacen que su aspecto paisajístico sea de gran originalidad; su profundidad, de 1,5m de media, y las colinas de color terrroso que la rodean hacen que recuerde más a un lago que a una laguna litoral.

En el poniente de la zona podemos observar como pastan tranquilamente las vacas de raza menorquina en una extensa zona inundable denominada Es Prat. Hacia el nordeste se encuentra un sistema dunar, a través del cual transcurre el canal que comunica al mar.

La Albufera de Es Grau es un auténtico paraíso para los amantes de la ornitología, ya que en los inviernos se han llegado a contar hasta más de once mil aves acuáticas de casi un centenar de especies diferentes. Las más comunes son la Focha Común, el Ánade real, el Porrón Común y el Ánade Silbón. También constituyen una importante zona de nidificación para el Zampullín Chico, la Polla de Agua y para la actividad de rapaces como el Halcón Peregrino, el Alimoche, el Águila Calzada y el Milano.

Estas especies conviven en un hábitat natural muy variado, donde encontramos diferentes comunidades vegetales de las zonas húmedas. En los márgenes de la laguna descubrimos plantas enraizadas en el sedimento, mientras que los tallos y las hojas son aéreos. Además sobre los sedimentos que se inundan a diario, encontraremos matorrales densos y magníficos bosques de Tamarix.

RESERVA MARINA DEL NORTE

La Reserva Marina del Norte de Menorca es un espacio marítimo de una gran biodiversidad. La Reserva se creó en 1999 con el fin de garantizar la conservación de las especies marinas y el desarrollo sostenible de la zona.

La reserva tiene una extensión 5.119 ha marinas, la más grande de las Islas Baleares, comprendidas desde la bahía de Fornells hasta el cabo Gros incluyendo la Punta de Morter y el islote de Porros, donde nos sorprenderá la presencia de las cabras que lo habitan.

La zona está altamente conservada y destaca por el elevado interés natural y por la belleza de sus paisajes.

Cuenta con una zona de especial protección desde Cala Barril hasta Pta.de Mar. Esta zona, de unos cuarenta metros de profundidad, posee un gran valor biológico para la reproducción y conservación de especies marinas como la langosta o los meros.

En la reserva es habitual encontrarnos con la agradable sorpresa de contemplar el nado de los cormoranes, así como de diferentes especies de peces tan singulares como el pez martillo.

Cabe destacar el arrecife barrera de posidonia de Sa Nitja y sus extensas zonas rocosas donde habitan especies como el coral rojo, los moluscos y diferentes tipos de crustáceos.

Por otra parte, la impresionante bahía de Fornells presenta unas características ecológicas particulares, debido a la importante presencia de comunidades como las fanerógamas marinas, así como de algas con sistemas rizoidales.

En estudios recientes se han llegado a contabilizar hasta 628 especies de algas, peces y moluscos, además de 35 comunidades biológicas diferentes.