Cales Fons, un puerto pesquero reconvertido en zona de ocio, anima las noches de verano con comercios, restaurantes, mercado artesanal,... y sigue conservando su color marinero.
Cada fiesta popular tiene sus peculiaridades. En las de Menorca, protagonizadas por caballos, el respeto a estos animales, a sus jinetes y a los músicos que los acompañan es esencial.
En los fines de semana del verano las fiestas populares llenan Menorca de alegría y color. Caballos, música, gastronomía y la “pomada”, bebida que mezcla el gin menorquín con limonada, son adoptados por los visitantes que se animan a participar de la fiesta.
La isla de Menorca es, en general, una agradable sorpresa para quiénes no la conocen. En su primera visita suele llamar la atención la parte más rural de la isla, aunque durante décadas la promoción turística se ha enfocado en sus maravillosas playas.
Son una oportunidad inmejorable para conocer lo que se hace, para comprar ese regalo especial que quieres llevarte a casa,... en Menorca tenemos una buena muestra de lo variados y divertidos que pueden ser los mercados. ¡No te podrás resistir!
De la mano de Fray Roger, un cocinero franciscano del siglo XVIII, Menorca recupera antiguas recetas que añaden sabor a la variada gastronomía menorquina.
Las fiestas de Sant Joan en Ciutadella son extraordinarias. Grupos de amigos se desplazan hasta esta localidad de Menorca para pasar unos días rodeados de caballos, música y bullicio. La tradición se convierte en espectáculo.
Para muchos es la ciudad más bonita de la isla. Abierta al mar, con antiguos palacios y un laberinto de callejuelas en el centro que se unen en plazas con terrazas llenas de actividad.